Il mio saggio su Francesco Benozzo in spagnolo sulla rivista peruviana Vallejo & Co.

Sílabas-arpones para encallar la costumbre.

La poesía de Francesco Benozzo

 

“Recuerden llevar un libro de Francesco Benozzo* si son dirigidos a la guillotina”, escribe Sarah Tardino en su ensayo Di boschi e di marine (‘Sobre bosques y marinas’). “Figúrate si lo olvido”, piensa sonriendo el lector de Benozzo –generalmente un Benozzo-addicted– en su choza, acariciando la copia que ha posado sobre la mesilla de noche, Para leer por la mañana y por la noche (B. Brecht), para prepararse para la cotidiana batalla en defensa del pensamiento, y de su encarnación en la roca dura de palabra: corroída, bombardeada, desmigajada cada día con violencia de quién la querría desnuda de todo su posible sentido.

¿Pero quién es Benozzo? Simple: la persona que se te ocurre cuando te hacen la insidiosa pregunta: ¿qué es un poeta? ¡Pues Benozzo es un bandolero! Uno que no pertenece a ninguna escuela, a ninguna línea, a ninguna agrupación. Uno que se tiene explícitamente fuera de todos los círculos poéticos oficiales. Todavía “soy un poeta en carne y huesos / que sobrevive apenas entre los suyos parecidos, / bípedos que lamen vidrios desmigajados / cíclicamente enamorándose entre ellos / compartiendo fatuas migraciones / / Desde dos millones de años hombres-rebaño / se mueve en manada homo entre los homínidos / desde dos millones de años esqueletos y voces / sobrevive lejos de las estrellas.” Benozzo escribe en Helechos en revuelta. Un poeta en carne y huesos, pues, una verdadera amenaza, un hombre que resiste trepado a las rocas, con los ojos agarrados a las estrellas. Wanted. Un fugitivo, un hombre buscado por los lectores que tienen el paladar fino, a los que los subrogados de la poesía dejan pasar hambre, que vagan en el hipermercado editorial olfateando una comida de poesía sustanciosa. sigue